HISTORIA DE MEXICO
La historia mexicana se remonta hace miles de años. Algunos arqueólogos señalan que hace 28.000 años ya existía una población humana en México. La historia mexicana se ha visto influenciada por muchos pueblos que habitaban el país, incluidos los Aztecas y los tres siglos bajo el dominio español. El pueblo mexicano peleó muy duro por su independencia a comienzos del siglo 1800 y desde ese entonces su historia ha sido inestable e interesante.
Entre el 1800 y 300 AC muchas civilizaciones crecieron y se desarrollaron a lo largo de México, entre ellos Olmecas, Teotihuacanes, Mayas, Huaxtecas, Toltecas y Aztecas; y a cada uno de ellos se les ha acreditado muchos logros e inventos con la evidencia aún palpable, como las columnas guerreras de los Toltecas en Hidalgo, pirámides en Yaxchilán, la Avenida de los Muertos y la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, arquitectura maya en Uxmal e inscripciones arcaicas sobre rocas en todo el norte de México, especialmente en Nuevo León. Los eventos astronómicos se convirtieron en factores centrales en el desarrollo de la Cultura Mexicana. Por un periodo de aproximadamente 4000 años, estas civilizaciones difundieron una gran influencia hacia las culturas de los pueblos vecinos, extendiéndose por todo México y más allá. Estas civilizaciones consolidaron su poder, y su influencia trascendió en materia de arte, política, comercio y tecnología.
Uno de los eventos decisivos en la historia mexicana es la expulsión y destrucción del Imperio Azteca en 1519. Logrado por un grupo de españoles, liderados por el conquistador Hernán Cortés. Estos traían consigo armas de fuego, enfermedades y nueva tecnología jamás vista en México. Los españoles se aprovecharon del resentimiento hacia las brutales leyes aztecas y realizaron alianzas con otras tribus indígenas a lo largo de la región. Sólo les tomo dos años a este grupo de españoles derrocar la capital Azteca. Sin embargo, les tomó otros dos siglos completar la Conquista de México. Durante este periodo se produjeron muchas rebeliones esporádicas y guerras contra los españoles. Las enfermedades traídas por los españoles proliferaron sin control a través del país, reduciendo dramáticamente la población de alrededor de 8 millones a 2 millones en el 1600.
El periodo Colonial, que duró 300 años bajo el dominio español, comenzó con la caída de la capital Azteca en el año 1521. Durante este periodo hasta 1810, México fue conocido como la Nueva España, sus territorios se extendían rodeando América Central hasta Costa Rica, la parte suroeste de Estados Unidos, Las Filipinas y las áreas costeras de Alaska, Colombia Británica y Oregón. La colonia fue gobernada por un Virrey elegido por el Rey de España. La Iglesia Católica Romana era omnipresente en todos los aspectos: social, religioso y educacional.
La Guerra de la Independencia de México fue gatillada por la ocupación francesa en España bajo el mando de Napoleón I. El 16 de septiembre de 1810, Padre Miguel Hidalgo, sacerdote católico de ascendencia española, declaró la independencia en el pueblo de Dolores. Esto dio como comienzo a una larga y discontinua batalla por la independencia, la que no fue lograda hasta 1821 con el Tratado de Córdoba.
A pesar de las expectativas de que la independencia podría traer un cambio político y económico, el único cambio real México fueron sus gobernantes. En los años siguientes, el país fue liderado por muchos dictadores. Durante la Guerra con Estados Unidos entre 1846 y 1848, México cedió más de la mitad de su territorio en el norte a Estados Unidos. La historia que sigue a este desastroso hecho incluye una guerra civil a fines de la década de 1850, la que condujo a un breve periodo democrático bajo el gobierno del Presidente Benito Juárez, una ocupación militar por los franceses en la década de 1860 liderada por Maximiliano I, y luego el comienzo de una dictadura en 1871, que duró cuatro décadas bajo el gobierno del General Porfirio Díaz.
La extensa dictadura de Díaz mejoró en gran medida la infraestructura de México debido a la construcción de un moderno sistema de ferrocarriles, carreteras, fábricas y escuelas. México estaba abierto a nuevas inversiones extranjeras lo que produjo una estabilidad político-comercial. Sin embargo, el gobierno de Díaz conocido como Porfiriato también causó un gran descontento entre las masas. La riqueza generada por la estabilidad se concentró en una pequeña elite que produjo una división social muy marcada. Los inversionistas extranjeros le pagaban a sus trabajadores sueldos muy bajos lo que condujo a una pobreza generalizada y a una baja en la calidad de vida. La democracia fue totalmente suprimida, las tradiciones y asociaciones indígenas totalmente anuladas, y las desavenencias fueron tratadas de manera brutal y represiva.
La Revolución Mexicana de 1910 fue un movimiento social y cultural violento con tendencias fuertemente socialistas, nacionalistas y anarquistas, lo que llevó a la renuncia de Díaz. Lo que siguió a esto fue una seguidilla de líderes apoyados por grupos rebeldes o remanentes del gobierno anterior, en una rápida sucesión ya que las luchas por el poder se extendieron por todo el país. Sin embargo, la Revolución Mexicana tenía como objetivo común la justicia social, la reforma agraria y la incorporación de la herencia indígena como sentido de orgullo nacional, así como se ve en la actualidad. La Constitución de 1917, la que rige hasta el día de hoy, formó la base de la estructura política de México.
Durante las siguientes cuatro décadas, desde 1940 a 1980, el crecimiento económico de México aumentó significativamente, así como su relación con Estados Unidos, ya que ambas naciones se dieron cuenta de su interdependencia, y ambos realizaron intentos de cooperación y entendimiento en sus posiciones políticas. Este rápido y sostenible crecimiento se produjo debido en parte a la explotación de la gran riqueza mineral, el uso de las reservas de petróleo (consideradas entre las más grandes del mundo) por el gobierno para desarrollar industrias, la expansión y diversificación de la agricultura, y el desarrollo de nuevos cultivos. Hacia 1980, México era una de las naciones industriales más grandes del mundo. A pesar de esto, no toda la población de México se vio beneficiada por este crecimiento económico. La disparidad económica entre ricos y pobres, la inestabilidad de la clase media, la devaluación del peso mexicano y la dramática inflación crearon una fuerte necesidad para muchos de emigrar a Estados Unidos, ya fuera legal o ilegalmente, para encontrar trabajo y enviar dinero a casa y así solventar a sus familias. Fue también durante este periodo que la migración rural – urbana cambio la cara de la sociedad mexicana. La población en las grandes ciudades aumento drásticamente y no pudieron sobrellevar la demanda, es así como muchos trabajadores se vieron viviendo en condiciones realmente miserables, peores de las que habían vivido.
Fue en esta época que la falta de confianza en el Partido Revolucionario Institucional se volvió más evidente. Un gran terremoto en Ciudad de México en 1985 trajo a la superficie el nivel de corrupción y la incompetencia del gobierno y las autoridades del país. La corrupción estaba presente en todo ámbito gubernamental, es así como el PRI ganó casi todas las elecciones a nivel estatal y nacional. El gobierno, que había llevado al país hacia un periodo de gran crecimiento, se estaba convirtiendo en el primer obstáculo hacia una nueva reforma.
En 1988, bajo la nueva presidencia de Carlos Salinas de Gortari, la introducción y continuación de medidas de austeridad económica produjo un progreso en la economía, y se tomaron las medidas necesarias para controlar la corrupción. Se introdujeron nuevas medidas para el libre comercio y en 1994 México se unió al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ayudando a fortalecer el vínculo político-económico entre los dos países. Este fue un punto decisivo en la política mexicana del siglo 20, ya que el PRI perdió control sobre el gobierno por primera vez en muchos años. Fue a través de programas económicos, como la venta de compañías estatales para reducir la gran deuda externa y financiar nuevas estructuras y gastos sociales, privatización, y el comienzo de nuevas oportunidades de inversión extranjera en las propiedades residenciales y comerciales lo que produjo un dramático cambio en la economía mexicana. El gobierno se preocupó de mejorar los derechos humanos e hizo que el proceso electoral fuera más transparente. La confianza internacional en México se vio nuevamente fomentada, lo que impulsó un boom económico.
Mientras la imagen de México iba en ascenso, fue el Conflicto Zapatista en enero de 1994, el que trajo algunos contratiempos. El ejército zapatista de liberación nacional, grupo revolucionario de Chiapas, quienes sentían que la pobreza que existía en su zona había sido ignorada por mucho tiempo por el gobierno. Esto comenzó una rebelión contra el gobierno federal lo que los llevo a ser el centro de la noticia en el mundo. Junto con el asesinato de uno de los candidatos del PRI a la presidencia vino la devaluación del peso lo que produjo pánico en los inversionistas y casi un colapso económico. Se necesitaba de una gran inversión externa para estabilizar la situación.
Desde 1995, el gobierno mexicano ha tenido éxito en estabilizar la situación del país, con la ayuda de intervención extranjera. México está enfocado en continuar con sus reformas políticas y educacionales, restablecer el crecimiento económico y mejorar la productividad doméstica y la competencia nacional en el mercado mundial. A través de su historia, México ha pasado por grandes cambios políticos, sociales y económicos; sin embargo, sigue comprometido en experimentar transformaciones y mejoras fundamentales en estas áreas.
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